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Preparando nuestros corazones

Primero Fue Su Amor | Banda Horizonte

 

Lucas 2:4-12

«Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre».

 

E

n ésta época de Diciembre, las personas se sienten ansiosas por decorar sus casas con motivo de la Navidad, inician los preparativos con anticipación, el comercio se llena de luces y de música navideña y la gente corre de un lado a otro, hay mucho ánimo y entusiasmo por arreglar los árboles y adornos navideños, las personas están muy ocupadas. Esto es no es malo pero, ¿Cuánto preparamos nuestros corazones para hacer de estas fechas algo más espiritual? La Navidad es el recuerdo de ese Dios hecho niño, de ese Dios encarnado, que se despojó de toda su majestad para venir a vivir como un simple humano, a enseñarnos humildad y amor desde su nacimiento. Es una época inspiradora para recordar que Dios envió a su Hijo Jesucristo como nuestro libertador, nuestro Salvador, para redimirnos de las ataduras del pecado y de la muerte. Cada navidad es una oportunidad que Dios nos regala para compartir del amor de Jesús a todos aquellos que están apartados de Dios, viviendo en el egoísmo y la miseria humana, que necesitan ser liberados y necesitan restablecer su relación con el Creador.

La mejor manera de prepararnos para esta época es pedirle al Espíritu Santo que nos llene del amor de Jesús, para acercarnos primeramente a nuestros familiares, y poder llevarles el mensaje de salvación, para que se reconcilien con Dios y haya también perdón entre los unos y los otros. Jesús hoy quiere nacer en los pesebres de los corazones humanos, llenos de suciedad, tristeza y frío por causa del pecado. El Señor quiere liberar estas vidas y está buscando hombres y mujeres consagrados, a quienes llenar con el poder del Espíritu Santo, para comunicar las buenas nuevas de gran gozo. ¿Será que también vamos a estar muy ocupados para su llamado? o ¿Anhelamos que en esta navidad, Jesús nazca en el corazón de muchos familiares y amigos? El deseo y la voluntad del Señor, es moverse entre los hijos de Dios de manera que todo el mundo conozca a través de nuestras vidas, que JESÚS ES EL SALVADOR. Empecemos orando por aquellos que no le conocen.