Felicidad

Decide ser feliz


6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.
11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.
13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Filipenses 4:6-13


Pablo nos provee tres instrucciones claras para encontrar felicidad y satisfacción en el versículo seis:

  • No te preocupes por nada
  • Orar por todo
  • Dar gracias a Dios por todo

¿Qué pasa si cuando nos encontramos preocupados, nos detenemos y entregamos la situación a Dios en oración? ¿Qué pasa si luego le agradecemos a Él por ocuparse del problema? De hecho, ¿qué pasaría si pasáramos la mayor parte de nuestro tiempo libre, pensando qué bien nos cuida nuestro Dios? ¿Qué pasaría entonces?

Pablo dice en el versículo siete, si comenzamos a vivir de esta manera,  experimentaremos una paz asombrosa, un tipo de paz que ni siquiera podemos imaginar.

Este tipo de paz, que es dada por Dios, es tan poderosa que tiene una función protectora en nuestra mente y en nuestro corazón; y esto genera que sea más fácil dejar de preocuparnos y estar agradecidos.

En el versículo ocho, Pablo explica qué debemos pensar en lugar de las cotidianas preocupaciones: lo que sea bueno, verdadero, honesto, puro, amable, lo digno de alabanza y lo correcto. Muchas cosas pueden caer en estas categorías, pero Jesús las abarca todas. Este tipo de pensamiento no tiene que ver con positivismo, sino que hablamos de un pensamiento espiritual.

Por lo tanto, la alegría y el ser feliz no es algo que viene una vez que nos vemos mejor físicamente y si hemos adelgazado, si nuestras casas están embellecidas, si nuestros hijos han tenido éxito, si nuestros jefes nos han dado las gracias o si nuestros conyugue nos han apreciado. Sino por el contrario, debemos aprender a medida que nos hacemos hijos que oran y agradecen en todo tiempo, cuando practicamos el pensamiento espiritual y confiamos totalmente en Jesús a pesar de nuestras circunstancias.

 


 

Felicidad

Es tiempo de vencer

/
Sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú…

Asegurándonos de escuchar a Dios

/
9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás…

¿Por qué no alcanzamos nuestros sueños?

/
Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído…

Orando con ayuda

/
14 Entonces Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc,…

Callejón sin salida

/
Como está escrito: “Te he hecho padre de muchas naciones,”…

¿Qué oración escucha Dios? V

/
 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros…

 

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *